Pruebas de coches
Mercedes-Benz GLC 220 d, prueba y opinión
19/01/2016
Probamos el SUV mediano y confortable de Mercedes en su versión de 170 CV, que cuenta con buenas prestaciones gracias a su par motor y consumos ajustados para el tipo de coche.
El nuevo Mercedes GLC se presenta como un SUV Premium de carácter práctico y familiar, con un ligero carácter deportivo por imagen y concepción. Está basado en la misma plataforma que la berlina media Mercedes Clase C que tambien hemos probado en Auto10 y comparte con ella toda la tecnología y los motores. Nosotros hemos probado la versión que parece más sensata, el GLC 220 d, que monta el motor turbodiésel de 2,1 litros y 170 CV, pero sólo hay otra alternativa en venta con 204 CV que también puede ser aconsejable. Ambos modelos son siempre automáticos y con tracción total.
Cómo es el Mercedes GLC
El nuevo Mercedes GLC tiene unas formas más suaves respecto al anguloso GLK (prueba del Mercerdes GLK), modelo al que sustituye. Es ligeramente más largo y mide 4,65 metros, prácticamente lo mismo que el BMW X3 o el Audi Q5, sus mayores rivales. También es un poco más bajo y en general tiene un aspecto más moderno y menos 4x4. Como parece norma en los nuevos SUV de Mercedes, el diámetro de ruedas es enorme y nuestra unidad llevaba llantas de 20 pulgadas con perfil de neumático suficiente.
De hecho, nos dejaron una versión muy equipada, con el paquete deportivo incluido, pero de serie viene con buen aspecto, con pasos de rueda y faldones oscuros para dar el aspecto aventurero, llantas de 18 pulgadas y detalles cromados en la parte baja de los parachoques, detrás con dos salidas de escape integradas. La calidad visual es excelente y lleva faros LED de serie que refuerzan el carácter tecnológico. Estamos hablando de un SUV mediano que empieza en 51.345 euros.
Interior y confort del Mercedes GLC
El interior del nuevo Mercedes GLC viene de serie con tapicería de tela y símil de cuero, pero probablemente la mayoría de los clientes elijan alguno de los paquetes de interior que por 1.500 € mejoran el aspecto de tapicería e inserciones en estilo elegante o deportivo. El diseño se ve dominado por la pantalla flotante, las tres salidas de aire y la consola suave y sin palanca de cambios –está en el volante-. La calidad es muy alta y con el acabado deportivo y equipado de nuestra unidad la sensación es de coche de lujo, con detalles cromados, aceros satinados y un volante deportivo espectacular.
La postura al volante es elevada, pero no demasiado. Hay espacio y regulación del asiento del conductor para cualquier tipo de talla. La consola central es voluminosa entre los dos asientos delanteros, pero tiene un amplio cofre central, detrás del touchpad y los mandos del sistema de comunicación. Estos últimos son de serie.
Gracias a la buena distancia entre ejes, se han conseguido unas plazas traseras relativamente amplias y totalmente aceptables para una familia. El túnel de transmisión no es muy intrusivo y la plaza central puede usarse de forma ocasional sin problemas, aunque es algo dura y estrecha para usarse de forma constante. Mejor para familias de cuatro miembros. No obstante, hay más espacio para la cabeza, los pies y mejor acceso que en la berlina Clase C desde la que deriva este SUV.
Maletero del Mercedes GLC
El maletero anuncia 550 litros de capacidad, lo que son 60 más que el familiar de la Clase C en medida homologada. Está claro que se cuenta con el espacio bajo el piso donde se llevan las herramientas, triángulos y hay espacio para algún bulto poco voluminoso. No hay rueda de repuesto, lleva un kit repara pinchazos y con la llanta de 19 pulgadas puede montar neumáticos runflat. Lo normal será usar el maletero con ese espacio extra tapado y con ello queda un hueco bastante aceptable para el tipo de coche, suficiente para el equipaje normal de cuatro personas. Si además del equipaje hay que llevar carritos de bebé y otros bultos por el estilo, habrá que usar el espacio hasta el techo.
Mercedes GLC, conducción
La suavidad es una de las grandes cualidades del GLC, incluso en la unidad que nos dejaron que contaba con las llantas de 20 pulgadas tiene una rodadura sosegada y confortable. Esas llantas sólo se hacían notar en los baches, badenes y grietas más grandes. El cambio de nueve velocidades y el aislamiento sonoro y de vibraciones hacen que la mecánica no se sienta apenas. El motor de cuatro cilindros diésel se oye en las primeras marchas al acelerar fuerte desde parado, pero en general es un coche confortable. Más incluso que la berlina Clase C.
Ese confort puede que vaya un poco en detrimento de la agilidad. Me sorprendió lo que inclinaba tomando curvas de forma dinámica a pesar de contar con un acabado de estilo deportivo y modo de conducción dinámico. Luego comprobé que el tren de rodaje deportivo es una opción a parte del paquete deportivo AMG, cuesta 470 euros en el modelo de serie y es sin coste con el paquete AMG. Dejando a un lado la inclinación en conducción deportiva, en realidad tiene un comportamiento fiable y ágil. Sólo en frenadas apuradas o cambios rápidos de dirección se hacen notar sus 1,8 toneladas.
Más práctico que el Clase C
Desde el punto de vista familiar, el Mercedes GLC 220 d puede ser más atractivo para una familia que el Mercedes C 220 d Estate, ya que tiene mejor acceso al interior, se siente más amplio en todas las plazas, con mayor altura libre, amplitud de hombros y un túnel de transmisión menos voluminoso. Tiene mejor maletero y es más confortable de rodadura. Claro que el GLC 220 d cuesta 10.000 euros más que el C 220 d Estate de propulsión, 3.000 euros que el C 220 d Estate 4 Matic de tracción total.
Motor del Mercedes GLC 220 d
El motor 220 d, que es en realidad el incansable cuatro cilindros turbodiésel de 2,1 litros, en su variante de 170 CV, lleva ya unos cuantos años moviendo todo tipo de Mercedes –y algún Infiniti-. Mejoras en inyección, turbo y escape, así como un nuevo cambio de marchas automático de 9 velocidades le permiten estar al día y obtener datos de homologación de emisiones impresionantes. La otra opción es el mismo motor en versión de 204 CV. La versión de 170 CV parece la más sensata, porque con 400 Nm de par ofrece un empuje muy grande y, aunque anuncia los mismos consumos (entre 5,0 y 5,5 l/100 km), en conducción real acabará gastando un poco menos al entregar menos par en cada aceleración y recuperación. También ofrece unas prestaciones brillantes, alcanzado los 100 km/h en 8,5 segundos y los 210 de velocidad máxima.
Normalmente, el cliente de este tipo de coche puede permitirse gastar un poco más en las opciones y el motor de 204 CV cuesta sólo 2.000 euros más, en viajes a velocidad mantenida gastará prácticamente lo mismo y cuenta con más aceleración (0 a 100 km/h en 7,6 s) y recuperación gracias a los 500 Nm de par que entrega.
En cuanto a los consumos, los 5,5 litros a los 100 km anunciados son muy optimistas para nuestra unidad con los neumáticos más gruesos y deportivos. Nosotros nos movimos entre 7,5 y 8,5 litros (según conductor) realizando mucha ciudad y autopista, y pocas carreteras secundarias. Viajes largos en 6 litros y pico parecen alcanzables a velocidades legales.
Tecnología
Entre las nuevas tecnologías que Mercedes está incorporando en su gama está el sistema de modos de conducción Dynamic Select, sistema que cambia la respuesta del acelerador, amortiguación, dirección y cambio con hasta cinco modos de utilización.
El sistema de comunicación y entretenimiento de serie incorpora la pantalla grande a color de 7 pulgadas que se maneja desde el mando rotativo y el touchpad de la consola central. No es táctil y el sistema tiene Bluetooth con audio streaming, 5 altavoces, CD y dos USB. En cuanto a seguridad, el Mercedes GLC cuenta con Collision Prevention Assist Plus, con aviso de colisión y freno activo. Además cuenta con el control de fatiga Attention Assist, y capó activo para peatones, así como cinxo airbags más airbags de ventanillas.
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