Pruebas de coches
Probamos el nuevo Mercedes GLB eléctrico: espacio, autonomía y sentido común
15/04/2026
El GLB se electrifica sin perder su esencia. Ya lo hemos conducido y la sensación es clara: no busca reinventarse, sino seguir siendo práctico en un contexto distinto.
Diseño: evolución lógica con detalles propios
A nivel estético, el nuevo Mercedes-Benz GLB mantiene ese enfoque “boxy” tan característico, con líneas rectas, formas robustas y una silueta muy reconocible. Es un coche que prioriza la funcionalidad, pero que ahora introduce detalles más tecnológicos.
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En el caso del eléctrico, el frontal apuesta por una parrilla cerrada con patrón de estrellas iluminadas. En concreto, la parrilla integra 94 estrellas iluminadas, un detalle que refuerza su identidad visual y lo diferencia claramente del resto de la gama. En las versiones híbridas se mantiene una parrilla abierta por necesidades de refrigeración, con un diseño más clásico.
Los faros incorporan la estrella de Mercedes en su interior y quedan unidos por una línea lumínica horizontal, reforzando la identidad visual. Detrás ocurre algo similar, con pilotos conectados y una firma en forma de “U” invertida que aporta más sensación de anchura.
También destacan las manillas enrasadas, pensadas para mejorar la aerodinámica. Eso sí, son mecánicas, algo importante porque permite abrirlas siempre, incluso en caso de accidente.
Las llantas van de 18 a 20 pulgadas, con diseños específicos. En el caso de montar las de mayor tamaño, se asocian a suspensión adaptativa para mantener el confort.
Un planteamiento claro: electrificar sin complicar
El nuevo Mercedes GLB 100% eléctrico ya está disponible en España desde 55.925 euros en su versión 250+. Llega además con una propuesta bastante coherente dentro del mercado actual: un SUV compacto, familiar y con posibilidad de siete plazas.
No hay experimentos en el planteamiento. Mercedes ha mantenido la receta del modelo y la ha adaptado a la nueva plataforma MMA, pensada para maximizar la eficiencia. La marca habla de un aprovechamiento energético del 93%, una cifra que ayuda a entender por qué este coche pone tanto el foco en la autonomía.
En el caso del GLB 250+, se anuncian hasta 629 km WLTP, una cifra que lo posiciona bien dentro de su categoría.
Al volante: aplomo, agilidad y empuje
La toma de contacto ha sido breve, pero deja sensaciones bastante claras.
En autopista destaca el aplomo, con una pisada muy asentada que transmite seguridad en viajes largos. Donde también resulta interesante es en carreteras secundarias: pese a su tamaño, se mueve con agilidad y no da sensación de coche torpe.
También hay que mencionar el empuje. Nuestra unidad, el GLB 250+ de 272 CV , responde con contundencia cuando se le exige, con esa inmediatez típica de los eléctricos que facilita adelantamientos o incorporaciones.
Un detalle que sí suma en el día a día es el sistema de retención configurable desde las levas del volante. Permite ajustar el nivel de regeneración sin apartar las manos, algo más cómodo y, en determinadas situaciones, también más seguro. Personalmente, me parece una solución más práctica que recurrir a una palanca o menús en pantalla.
Interior: calidad, tecnología y pequeños matices
El interior mantiene ese equilibrio entre diseño y funcionalidad.
La calidad percibida es alta, con buenos materiales y un salpicadero muy en la línea de los últimos modelos de la marca, similar al del CLA. La Superscreen MBUX concentra gran parte del protagonismo, con la posibilidad de añadir una tercera pantalla para el copiloto.
También incluye detalles prácticos como la carga inalámbrica para el smartphone, varias tomas USB-C y una consola central bien aprovechada.
En el apartado digital, aparece una tendencia cada vez más habitual: algunas funciones o servicios dependen de suscripción, algo que conviene tener en cuenta, aunque no sea exclusivo de este modelo.
El techo panorámico aporta mucha luminosidad al habitáculo y, según la marca, cuenta con tratamiento térmico para limitar la entrada de calor.
De forma opcional, puede incorporar el sistema Sky Control, que permite regular la opacidad por segmentos y añade un patrón de estrellas iluminadas, reforzando ese guiño estético tan presente en el modelo.
Espacio: uno de sus grandes argumentos
Aquí el GLB sigue marcando diferencias.
La segunda fila es deslizable longitudinalmente, con respaldo reclinable y configuración 40:20:40, lo que permite adaptar el espacio con bastante facilidad según necesidades.
El maletero ofrece 540 litros en configuración de cinco plazas y hasta 1.715 litros con los asientos abatidos. Con las siete plazas en uso, la capacidad se queda en 140 litros, suficiente para un uso puntual.
Además, incluye un doble fondo muy aprovechable para guardar cables u otros objetos, funcionando como un segundo nivel muy práctico. A esto se suma el frunk delantero de 127 litros, que añade versatilidad.
Carga y uso real: aquí está parte de la clave
El GLB eléctrico se apoya en una batería de 85 kWh y una arquitectura de 800 voltios, lo que le permite ofrecer carga rápida de hasta 320 kW. En condiciones óptimas, puede recuperar hasta 260 km en unos 10 minutos.
Un punto importante es la compatibilidad con redes de 400V mediante un convertidor opcional, algo relevante para facilitar el uso en infraestructuras actuales.
En carga en corriente alterna, ofrece 11 kW de serie, con opción de llegar a 22 kW.
Gama y posicionamiento
La gama eléctrica arranca con el GLB 250+ desde 55.925 euros y se completa con el GLB 350 4MATIC desde 63.800 euros.
Pero no estará solo. También se pueden pedir ya las versiones híbridas con tecnología de 48V, aunque las primeras entregas tardarán algo más en llegar.
La gama arranca con:
- GLB 200 (163 CV + 30 CV eléctricos) desde 55.200 €
- GLB 200 4MATIC desde 57.550 €
- GLB 220 4MATIC desde 60.050 €
Una estrategia que deja claro que Mercedes quiere facilitar el salto al eléctrico, situando ambas tecnologías en un rango de precios muy cercano. Ninguno de estos precios incluye descuentos ni planes de ayuda.
Una propuesta coherente dentro del mercado
Este primer contacto deja una idea bastante clara: el GLB eléctrico no busca ser el más llamativo ni el más disruptivo.
Es un coche que apuesta por lo práctico: buen espacio, autonomía elevada, soluciones útiles en el día a día y un comportamiento equilibrado en carretera.
En un momento en el que el mercado eléctrico empieza a madurar, propuestas así tienen bastante sentido. No reinventan nada, pero tampoco lo necesitan.
Autor: Tarek El Jazzar
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