Pruebas de coches
Prueba Audi A6 Allroad 3.0 BiTDI Tiptronic: tren de alta velocidad
12/03/2014
Para probar este coche como se debe, hay que ser políticamente incorrecto. Se supone que un Audi A6 Allroad 3.0 BiTDI Tiptronic tiene algo de todo terreno: Altura, ciertas protecciones y tracción total quattro. Me he hecho con él 2.000 km, ni uno solo fuera del asfalto. Y me ha encantado: no se me ocurre un coche mejor para viajar.
Como conductor, a la hora de decidir la velocidad de crucero ideal para el coche que llevo ese día, por la carretera por la que voy a circular y con mi habilidad y estado de ánimo del momento, me pongo a una velocidad “cómoda” y en la que me sienta muy seguro. En una autopista con mi Suzuki Jimny esa velocidad es de unos 120 km/h: en un Mazda MX5, sin capota, serían también esos 120 km/h, 20 km más con el techo duro colocado. Y en este Audi Allroad sería entre 180/200 km/h.
La “prueba del nueve”
Muchos se echarían –o se echarán- las manos a la cabeza, entre ellos la directora general de tráfico, “expertos” en seguridad vial, expertos –esta vez sin comillas- en seguridad vial, personas próximas a las asociaciones de víctimas, etc. A todos ellos les propongo la misma secuencia: subirse a este Audi A6 Allroad Biturbo Tiptronic y, con el velocímetro tapado, que circulen a una velocidad inequívocamente segura. Me comprometo a regalar el coche a aquel que ruede a velocidad legal. En este Audi, a 120 km/h, la sensación es la de circular a 80 km/h... o menos.
Y esto, ¿es bueno o malo? Indiscutiblemente bueno, muy bueno, por varios motivos. El primero: Es “la prueba del nueve” de la calidad de construcción y rodadura de este Audi. La segunda, es que, probablemente, este Audi es más seguro a 140/150 km/h que la inmensa mayoría del parque nacional de automóviles a 120 km/h; y la tercera, porque si te compras un coche para disfrutar, con este Audi A6 Allroad 3.0 TDI Tiptronic vas a disfrutar mucho. Te lo aseguro.
Hablemos ya del coche.
Por 70.000 €, que no es poco, Audi te da un coche de cinco metros de largo, muy bonito –y relativamente discreto- cargado de lujo y tecnología, con 313 CV y buena habitabilidad; es comodísimo, corre mucho y gasta poco. Muchas cosa destacan de este modelo, pero quizás una por encima de todas: su motor. Las cifras da una idea: los 313 CV están disponibles entre las 3.900 y las 4.500 rpm y el par de 650 Nm (más del doble de lo que ofrece cualquier turbodiésel "mediano" con potencias entre 150 y 180 CV) se alcanza a 1.450 rpm y se mantiene hasta las 2.800. En la práctica desde 1.000 rpm el coche empuja con ganas, pero con suavidad, da igual la marcha que llevemos engranada, aunque sea la larguísima octava.
¿Y como se consigue esto? Muy fácil: sólo se necesita un motor V6 de tres litros, se le añaden dos turbocompresores de geometría variable en serie, una inyección directa de alta presión (¡2.000 bares!) y, ya puestos, una admisión variable y un intercooler tamaño “Le Mans”. Lo dicho, muy fácil. Pero parece que sólo Audi y algún otro constructor sabe hacerlo. El consumo homologado promedio de 6,7 litros/100 km y unas emisiones de 176 gr/km son otra prueba de la excelencia de este afinadísimo motor.
Una transmisión que marca diferencias.
La potencia del motor llega a las cuatro ruedas a través de un cambio automático de 8 velocidades que es una delicia manejar de forma manual/secuencial. Como todos estos cambios de ocho relaciones la “octava” tiene un desarrollo descomunal, de 76 km/h por cada mil revoluciones en este caso. Es decir, para ir a 120 km/h al motor le basta girar a 1.580 rpm. Al régimen de par máximo circulamos ya a… ¡190 km/h! Sin comentarios.
La tracción total quattro típica de Audi puede estar un poco más refinada en este caso. Por la “módica” cantidad de unos 1.300 € tenemos la opción de montar un diferencial posterior deportivo que hace al coche aún más eficaz en curva. Honestamente, creo que ese dinero lo podemos emplear en otra cosa, pues tal y como va el coche de serie, pocas quejas pueden hacer. Pero vale la pena echar un ojo a la ficha técnica de este modelo.
Carrocería: algo debe cambiar para que todo siga igual.
Esta frase del libro “El Gatopardo” de Giuseppe Tomasi de Lampedusa, aplicada al A6, define a la perfección el exterior y el interior de este modelo: en este Audi A6 Allroad 3.0 TDI Tiptronic no hay cosas nuevas pero es inequívocamente Audi, inequívocamente A6, inequívocamente Allroad. La habitabilidad es muy buena: Con 5 metros de largo y 1,90 de ancho, no era difícil.
Por dentro lo más destacable es que se mantiene la calidad de ajustes y materiales, pero ahora se ofrece un diseño más atractivo. Y por fuera sigue manteniendo la que en mi opinión es una de las virtudes de la marca: es un coche muy atractivo pero no exento de cierta discreción de la que carecen algunos de sus rivales alemanes… (a buen entendedor). El equipamiento de serie es adecuado y para elegir las opciones, mejor contar con tiempo y mantener la cabeza fría.
Allroad: para todos los caminos... o casi
Ya os he contado al principio que mi prueba ha sido por carretera. Pero un coche como este Audi A6, con el apellido Allroad, está bien dotado para salir del asfalto. Al menos en la teoría. Y según me cuenta Antonio Roncero, que pudo realizar un recorrido por pistas además de la sesión de fotos, de nuevo el A6 Allroad sorprende... para bien.
Por algún lado tendrían que salir a relucir los 25 mm más de altura al suelo que permite la suspensión neumática respecto a un A6 Avant convencional. O sus 60 mm de recorrido. O el control de descenso de pendientes y, cómo no, la eficaz tracción quattro. Está claro que el A6 Allroad no puede competir con un 4x4 cuando se trata de superar obstáculos difíciles, pero que quede claro, no estamos ante un coche vestido de campo porque sí, al que sólo sacarás partido en carreteras nevadas. Ya quisieran muchos SUV de campanillas moverse en pistas o caminos con el confort de marcha y la capacidad de tracción que tiene el A6 Allroad.
El veredicto
¿Y cual es el veredicto final? Este Audi A6 Allroad 3.0 TDI Tiptronic es un coche excepcional. Mi compañero de viaje, no muy versado en temas automovilísticos, estaba asombrado por lo bien que iba el coche y me pregunto el precio; cuando se lo dije me respondió: “Con ese precio, ya puede ser bueno”. Lo que no deja ser verdad, pero una “media verdad”. Hay coches de este precio y más caros, que no son tan buenos ni tan “redondos”. En resumen, que nos ha encantado.
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