Pruebas de coches
Prueba, opinión y fotos del Volkswagen T-Cross 1.0 TSI de 115 CV
06/03/2020
El Volkswagen T-Cross es un serio candidato a liderar el segmento de los SUV pequeños gracias a un motor tricilíndrico muy solvente, un diseño robusto pero juvenil y una tecnología avanzada.
El Volkswagen T-Cross es un coche preparado para competir en uno de los segmentos más disputados de la actualidad: el de los SUV pequeños. Un coche con un diseño juvenil y fresco que, pese a ello, mantiene las señas de identidad de la marca, sin arriesgarse a desarrollar un diseño más rompedor.
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Un coche ‘made in Spain’, ya que se fabrica en Pamplona, que resulta agradable y sencillo de conducir, tiene un fácil acceso a su interior y cuenta con un cambio DSG que como siempre, tiene un comportamiento extraordinario.
Diseño del Volkswagen T-Cross. ¿Cómo es?
Podriamos decir que el Volkswagen T-Cross es un heredero del Polo con mayor altura y musculatura, pero con una clara aspiración a convertirse en un Tiguan. Debido a esto, nos topamos ante un coche de dimensiones reducidas pero con elementos de diseño heredados del SUV inmediatamente superior.
Esto lo vemos con claridad en el frontal, que posee una tremenda robustez. Sus faros, con iluminación halógena, tienen un aspecto imponente y son capaces de alumbrar con calidad durante la noche.
Aunque lo más atractivo del coche es su trasera. Resulta fresca y bastante juvenil, con unos faros conectados entre sí por una banda roja que, aunque no se ilumina, sirve como elemento decorativo destacable. Sin duda, la parte de diseño que más se diferencia respecto al resto de vehículos de la competencia.
Una vez pasamos al interior, encontramos un volante multifunción con un buen tacto, forrado en cuero. Después, un acceso a los asientos bastante cómodo debido a una mayor altura al suelo y una buena habitabilidad, con una buena postura de conducción. Y por último, bastantes sitios donde depositar objetos.
Los acabados y ajustes de este coche están a la altura de lo que podríamos esperar de Volkswagen, aunque quizá los plásticos duros que encontramos habitualmente en el interior, no tanto. La calidad percibida no es demasiado alta para tratarse
Volkswagen T-Cross: ¿Cómo va?
El Volkswagen T-Cross cuenta con un motor 1.0 TSI de 115 CV que ya hemos visto en otros modelos del Grupo VAG. Un propulsor que trabaja bien en bajas revoluciones, lo que da una sensación de seguridad fantástica: en maniobras en ciudad o en incorporaciones en autopista, es posible circular a buen ritmo.
Un motor que permitirá a su conductor circular en cualquier tipo de vía e inclinación y que además destaca por no transmitir casi vibraciones al interior –algo raro en un tricilíndrico- y por no ser demasiado ruidoso. Nos ha gustado en este aspecto.
Gracias a sus prestaciones y a la caja de cambios DSG, resulta muy sencillo de conducir. Esta caja de cambios siempre ha destacado por ser una de las más rápidas y efectivas del mercado, algo que no ha dejado de ser así en este Volkswagen T-Cross: se caracteriza por su suavidad y por ofrecer siempre la marcha idónea para sacar el mayor rendimiento.
En cuanto al comportamiento se trata de un coche ágil, con una dirección que transmite seguridad y que resulta fácil de manejar. Además, su balanceo es escaso, pero esto resulta un problema en carreteras o caminos bacheados: su suspensión es muy dura y esto reduce mucho el confort a la hora de afrontar tramos de esta clase. Y esto, en las ciudades, tan llenas de badenes, resulta incómodo.
Por tanto, el Volkswagen T-Cross es un coche que ofrece buenas sensaciones, responde con agilidad y tiene un motor más que correcto, con prestaciones más que suficientes. La única pega es el confort a la hora de afrontar badenes y zonas bacheadas.
Equipamiento del Volkswagen T-Cross
El Volkswagen T-Cross es un coche muy básico, pero lo cierto es que no le falta de nada. Cuenta con un sistema multimedia que funciona de perlas, climatizador bizona, instrumentación digital y un buen puñado de ayudas a la conducción para hacerte la vida más sencilla.
Un conjunto ADAS que me ha gustado, aunque resulta en algunos aspectos demasiado intrusivo. Durante la semana de pruebas, hasta en dos ocasiones el Volkswagen T-Cross me hizo una frenada brusca cuando en realidad no había una situación de riesgo clara. Es de agradecer que los sistemas funcionen, pero me resultó demasiado intrusivo. Lo mismo me sucede con el asistente de cambio involuntario de carril. Pero bueno, aunque en ciertos momentos incomoda la conducción, es mejor un exceso de seguridad que un defecto.
Por tanto, estamos ante un coche que va bien, que a nivel de diseño resulta fresco pero no una revolución dentro del segmento y que resulta cómodo y efectivo… aunque los acabados no sean lo esperado y algunas ayudas a la conducción son excesivamente intrusivas.
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