Pruebas de coches
Prueba Peugeot 308 GT Line, un deportivo para todos los días
17/08/2016
La marca francesa busca atraer a clientes ávidos de una mayor deportividad en el compacto, pero sin ser tan radical como los GTI. Te contamos lo que necesitas saber del Peugeot 308 GT Line en tres claves.
Son ya varios los fabricantes que han decidido sacar líneas de equipamiento más deportivas para sus modelos. Si ya sé que BMW, Audi o Mercedes llevan mucho tiempo haciendo esto con sus respectivos M, S line o AMG, pero ahora las marcas generalistas se han embarcado en esta “guerra”, aunque con otras pretensiones y en un plan mucho más “popular”. Una de ellas es Peugeot que ya la ofrece su línea especial GT Line en el Peugeot 2008, los 208, 508 y nuestro protagonista, el Peugeot 308. Con esta prueba nos hemos propuesto explicar las tres claves por las cuales elegir este tipo de equipamiento. Empezamos.
¿Qué diferencia a los GT Line del resto?
Peugeot ha sabido dotar de deportividad a sus modelos GT Line pero sin llegar a caer en un cierto “macarrismo”. Para empezar con el exterior, el color azul (Azul Magnético se llama concretamente) es exclusivo de estas versiones del 308, aunque también comparte otros cuatro con el resto de la gama más neutros por si este te parece muy “cantoso” –no es mi caso-.
Otras piezas modificadas son la rejilla del radiador, en la que aumenta la superficie cromada y en la que aparece uno de los numerosos logos GT Line que podemos encontrar a lo largo de la carrocería, un difusor lacado en negro en la parte trasera que abraza a las salidas de escape cromadas y llantas de 17 pulgadas con efecto diamante, aunque en nuestro caso venían equipadas las opcionales de 18’’ que cuestan 400 euros.
Del interior casi podríamos decir lo mismo que del exterior, deportividad elegante. Ya cuando entramos en el habitáculo nos damos cuenta del tipo de modelo que nos encontramos por los numerosos detalles rojos que podremos encontrar en las costuras de la tapicería de cuero, en el volante perforado o en la pantalla multimedia. A esto añadimos unos pedales y el pomo de la caja de cambios de aluminio y nos queda un interior muy bien rematado.
Quedaría por señalar la última característica especial de los Peugeot 308 GT Line, el Driver Sport Pack. Dado que estos equipamientos no modifican la altura de la carrocería, ni ningún elemento mecánico, se ha instalado este sistema que es capaz de cambiar la personalidad de nuestro coche. Apretando un botón situado al lado de la caja de cambios se modifica el sonido del motor (creado virtualmente por los altavoces, es decir, se trata de sonido sintetizado, no de variación de sonido del propio escape variando el recorrido de la salida de los gases), el cuadro de instrumentación pasa a rojo y en su pantalla aparecen parámetros como el par motor, la potencia, la presión del turbo o las aceleraciones longitudinales y transversales. A todo esto sumamos una dirección y pedales más sensibles y un comportamiento más racing si cuentas con la caja de cambios automática EAT6.
¿Qué motores puedo elegir?
Dentro de los ocho motores con los que cuenta el Peugeot 308, para el equipamiento GT Line sólo están disponibles dos, un gasóleo y un gasolina -para que nadie pueda quejarse- que son los más potentes si obviamos los que tiene el acabado GT y el GTI.
La diferencia de precio entre el tricilíndrico 1.2 PureTech 130 y el 2.0 BlueHDi 150 es de 2.950 euros a favor del primero, más allá de los 20 CV con los que cuenta de más el diésel. Aunque hay que decir a favor del primero que es el único que puede combinarse con la caja de cambios de doble embrague EAT6.
Teniendo en cuenta estos factores, el BlueHDi estaría orientado a clientes que realicen muchos kilómetros por carretera al año, ya que el diferencial de precio es grande. El PureTech es excelente si combinas la ciudad con las afueras o si realizas muchos viajes por la urbe y no estás constantemente viajando. Ya te adelantamos que este motor es uno de los mejores de su categoría de potencia, independientemente de que hablemos de motores de tres o de cuatro cilindros. En el PureTech eso da igual: es un tres cilindros pero no lo parece, ni por vibraciones (no existen), ni por sonido (con el Driver Sport Pack a veces hasta te parecerá un V8, y no exagero) y mucho menos por prestaciones.
Comportamiento del Peugeot 308 GT Line 1.2 PureTech 130
Al igual que pasa con el resto de la gama del Peugeot 308, los GT Line conservan el característico i-Cockpit de la firma francesa. Como he comentado en otras pruebas no me convence mucho este planteamiento, aunque dado que estamos analizando la deportividad de este compacto si quiero resaltar un punto a favor. Una vez que te has acostumbrado al tamaño del pequeño volante te darás cuenta que es mucho más fácil y rápido poder trazar curvas, lo que le convierte en más divertido.
Para nuestra prueba tuvimos disponible el motor 1.2 PureTech 130 que se adapta muy bien a este aroma GT Line. Es un bloque muy alegre, con fuerza suficiente para mover al Peugeot 308 y que gracias a su configuración de tres cilindros cuenta con un buen sonido del motor. Sus consumos se suelen mover sobre los 7 litros, aunque es muy sensible al acelerador, por lo que es fácil superar esa cifra sin darte cuenta.
Ahora toca el turno de apretar el modo Sport –se activa tras unos segundos presionado- y la deportividad invade el habitáculo por completo. Me gusta el ambiente creado por los tonos rojos y toda la información que puedes ver en el panel de instrumentación. Además se nota la sensibilidad aumentada del acelerador y la dirección –la sensación es que tienes mucha más potencia bajo el capó-.
La pena es que el sonido extra del tubo de escape sea generado por los altavoces de forma artificial, aunque a mí me bastó para ponerme en “situación”. El único pero se lo pondría a la caja de cambios, con un pomo de buen diseño, pero con unos recorridos algo largos. Si cambian la naturaleza de la caja automática, también podrían haberlo hecho con la manual.
Por resumir, los Peugeot 308 GT Line son una buena opción para aquellos que busquen detalles de deportividad en su coche, sobre todo si ponemos el Driver Sport Pack, pero sin renunciar a la comodidad en el día a día.
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