Pruebas de coches
Prueba Toyota Aygo 1.0: ¿se pueden hacer viajes con un coche urbano?
12/10/2016
Utilizamos un Toyota Aygo de 69 CV para comprobar los posibles inconvenientes que podremos encontrarnos con un coche de este tamaño a la hora de realizar trayectos fuera de las ciudades.
Hoy me van a permitir que realice una prueba un tanto especial. Si tenemos en nuestras manos un coche urbano como este Toyota Aygo lo normal es que analicemos sus capacidades en ciudad, pero ¿qué pasaría si le sacamos de su zona de confort? Vamos a realizar un pequeño viaje de fin de semana hasta la ciudad castellana de Ávila desde Madrid para comprobar las aptitudes de este tipo de vehículos fuera del entorno urbano.
Empieza el viaje, a cargar el coche
Un coche urbano es como una compañía de vuelos low cost, lo más normal es que sólo puedas llevar el equipaje de mano. De poco te servirán nuestros consejos sobre cómo cargar el maletero ya que estos coches se mueven en capacidades entre los 160 y los 254 litros.
En nuestro caso el Toyota Aygo cuenta con 168 litros en los que entran una maleta de cabina, más otras dos de las que se suelen utilizar para transportar los ordenadores portátiles. Está claro que esto es más que suficiente para pasar un fin de semana en pareja como es el caso de nuestra prueba, pero si se realiza con las cuatro personas que homologa el coche la cosa se complica más.
Si en tu caso sólo viajas con otra persona siempre tendrás la posibilidad de abatir los asientos para poder ganar más espacio. En la mayoría de estos coches ya tienes disponible esta posibilidad, aunque en algunos acabados más bajos no está incluida. La única pega es que debido al tamaño de los habitáculos no esperes conseguir una superficie plana como pasa en los monovolúmenes. Ni que decir tiene que si vas a llevar maletas detrás con los asientos traseros abatidos, hay que asegurarse de fijar la carga.
Vida a bordo
Dos claves son muy importantes en este apartado espacio y costes. En la primera de ellas podemos decir que en los coches urbanos lo normal es encontrarte con butacas pequeñas, que no suelen contar con protecciones laterales y con mullidos algo duros –esto pasaría más a la comodidad-.
Sobre los costes, al ser vehículos en los que se intenta ahorrar lo más posible para poder ofrecer un precio competitivo se suelen retirar elementos que podemos encontrar en segmentos más altos. Esto no quiere decir que este tipo de coche venga mal equipado –cada vez cuentan con más tecnologías y ayudas a la conducción–, sino que se quitan elementos como cofres para guardar cosas, algún reloj en el panel de instrumentación, se deja al aire la chapa en las puertas o se quitan tomas de aire –en este Toyota Aygo solo hay en las puertas dirigidas a los pasajeros–.
Por tanto estamos ante coches que pensados para recorridos cortos en ciudades, no suelen ofrecer la comodidad de una gran berlina y provoca que los viajes largos se acumule algo más de fatiga en el conductor y sus acompañantes.
Además debemos tener en cuenta si viajamos más de dos personas que el espacio atrás es reducido. Por ejemplo si el conductor es una persona alta, que necesite colocar el asiento más atrás es probable que deje poco espacio para las piernas de su acompañante.
Los urbanos en carretera
Llega la hora de ponerse en carretera y sacar al urbanita de su hábitat natural. De lo primero que te darás cuenta es el tiempo que se tarda en alcanzar los 120 km/h. Una vez llegas a esa cifra no es difícil mantenerla si la orografía acompaña, aunque en ese momento empezarás a notar los ruidos que llegan del motor revolucionado y del aire, por tener un aislamiento menor que los coches de segmentos superiores.
Ahora bien todo estará tranquilo mientras no se empine la carretera. Entonces es donde se ven las “costuras” a este tipo de coche. Lo normal es que ya no sea tan fácil mantener la velocidad y pronto te empezarán a adelantar casi todos los coches. Ya en la bajada los podrás dar alcance de nuevo… Además todo esto se acrecienta cuantos más pasajeros viajen en el coche, ya que la introducción de una persona más hace que se note más la falta de potencia.
Otro aspecto a vigilar es el viento. Que modelos como los últimos smart tengan un asistente para viento lateral te puede dar una pista. Lo normal es que al adelantar un camión puedas sufrir bandazos en el coche, por lo que deberás agarrar de forma firme el volante en estas situaciones. También puedes sentir estos “vaivenes” en llanuras como la meseta castellana, donde el aire sopla con fuerza. Por último se convertirá en un duro enemigo a la hora de alcanzar una velocidad de crucero tanto si viene de frente como de lado.
El último punto a destacar dentro de este apartado tendría que ver con la configuración de la dirección y las suspensiones de los coches urbanos. Su premisa es conseguir un buen manejo en espacios cortos lo que repercute en balanceos de la carrocería, que hace disminuir la velocidad en el paso por curva. El no utilizar los últimos adelantos en la dirección también implica una menor sensibilidad cuando circulas a velocidades altas.
Nuestro Toyota Aygo
La unidad de pruebas elegida para esta prueba especial fue un Toyota Aygo 1.0 VVT-i de 69 CV, el único motor con el que cuenta el modelo japonés tras su última actualización. En el apartado del equipamiento nos encontramos ante la versión x-cite, última en lanzarse al mercado y que destaca por el contraste entre el color amarillo y el negro.
Del espacio más o menos queda claro en los apartados anteriores, así que nos vamos a centrar en el motor. Este bloque de tres cilindros destaca por sus buenos consumos ya que aunque haya homologado 4,1 litros, es fácil moverse en torno a los 5 litros. La prueba es que durante nuestro viaje marcó 5,2 litros al ir y 5 al volver, con un recorrido más favorable.
Como escribía anteriormente no es difícil alcanzar los 120 km/h, pero sí se nota enseguida la bajada de velocidad cuando empezamos a subir –el Alto del León lo ascendí en segunda para mantener una buena velocidad–. Por tanto deberás estar atento al cambio en estas situaciones y en los adelantamientos en vías de dos sentidos. Lo que me gustó del Toyota Aygo es que te aconsejaba bajar de marcha al poco que notaba que se ahogaba, algo que muchos coches hacen más tarde en pos de conseguir consumos más bajos.
Sobre el acabado x-cite, te puedo contar que su precio es de 11.600 euros y dispone de elementos como el asistente de arranque en pendiente, cámara de visión trasera, climatizador, faros antiniebla, llantas de 15 pulgadas, limitador de velocidad, sistema multimedia x-touch de 7 pulgadas (el navegador son 350 euros más) y tapicería de cuero. Sin duda merece la pena pagar los 1.000 euros de diferencia que tiene con el x-play, con menos equipamiento y no tiene nada que envidiar al más alto x-clusiv.
Comentarios
0 comentarios
Mas en Pruebas de coches
Probamos el nuevo Kia K4: espacio, tecnología y una apuesta fuera del eléctrico
El nuevo compacto de Kia llega con un planteamiento muy claro: mucho espacio, buen equipamiento y motores de combustión...
19/05/2026
0Probamos el CUPRA Raval: el eléctrico fabricado en España que convence al volante
Nos hemos ido hasta Barcelona para conducir por primera vez el nuevo CUPRA Raval. Es un compacto 100% eléctrico que, pes...
15/05/2026
0Probamos el Fiat 500 Hybrid: sentido urbano y etiqueta ECO para el icono
Nos hemos ido hasta la bonita localidad de Brihuega para una primera toma de contacto con el nuevo Fiat 500 Hybrid, un m...
30/04/2026
0Probamos el nuevo Mercedes GLB eléctrico: espacio, autonomía y sentido común
El GLB se electrifica sin perder su esencia. Ya lo hemos conducido y la sensación es clara: no busca reinventarse, sino...
15/04/2026
0